XXVI – EL GUERRERO RETOMA LA SENDA

XXVI – EL GUERRERO RETOMA LA SENDA

Estás perdido. Has decido regresar a tu camino original. ¿Qué hacer? Primero que nada, no debes desesperar. No has desaparecido del espacio. Simplemente no estás donde querrías, eso es todo. Mirado así es menos angustiante.
Oriéntate. ¿Por dónde sale el Sol? ¿Por dónde se esconde? Ya tienes algo claro, tu Norte al menos. Mira al Cielo. ¿Dónde se haya el Arquero Celeste? ¿Dónde la Cruz del Sur?

Reconstruye mentalmente el camino andado. ¿En qué punto exacto dejaste tu camino original? No estás solo. Hay hermanos contigo. Recurre a ellos por ayuda, que de seguro responderán.

Si es de noche, te aconsejo no moverte. No sabes qué encontrarás en el boque. Tal vez hallarás Guardianes, pero es seguro que bruijas saldrán a tu paso también. Espera a que el Sol salga y camina de día. Raciona tus alimentos, el agua, tu aliento y tus latidos. Puedes demorarte algún tiempo en regresar. Si es invierno y está todo nevado debes ser más cuidadoso todavía. El paisaje es más homogéneo, el camino más difícil de reconocer. Cuidate del frío, abriga especialmente tus pies. Si has llegado demasiado lejos, tendrás que esperar los deshielos primaverales para regresar. Mientras tanto, esfuérzate en dejar señales que otros hermanos puedan reconocer. Si quieres ayuda, si quieres ser visto debes hacerlo notar. Si estás verdaderamente perdido, encerrarte en nada ayudará.

Pero por sobre todo no te rindas no te dejes estar, no te sientes. Si lo haces, el manto gélido de la muerte te hará suyo.

Si realmente quieres regresar, busca un río. Tarde o temprano, llegarás a las arenas tibias del mar.